COMPARTO ENTREVISTA EN EL TRIBUNO DE JUJUY

COMPARTO ENTREVISTA EN EL TRIBUNO DE JUJUY

Publicado el 12/11/2018

P: Se viven cambios fuertes en la región. En Brasil Jair Bolsonaro ganó las elecciones. En la Argentina hay problemas económicos ¿Cuál es su mirada? ¿Adónde vamos?

A: En primer lugar, lo único que se resolvió con Bolsonaro es una salida a un impasse electoral que tenía Brasil. Luego de la destitución de Dilma Rousseff, los candidatos tradicionales que quedaron con el control político no levantaban en la intención de voto. Entonces, un país con crisis económica y social iba a elecciones sin candidatos potables para el pueblo. Ahí el Ejército arma la candidatura de Bolsonaro y resuelve esa salida. Imagínese que la gente votara 60 por ciento en blanco y 40 por ciento se dividiera entre cinco candidatos, o inclusive que ganara el PT. Esto no quiere decir que este gobierno resolverá los problemas que tiene Brasil: una deuda externa gigante, pago de intereses enormes, mucha desocupación, derrumbe industrial. Usted podrá ser todo un dictador, pero si no tiene una salida a estos problemas no puede gobernar. Y la salida que elige es la macrista, con un ministro de Economía de ese palo. Pero vemos en la Argentina que después de tres años Macri nos enterró hasta el cuello.

P: ¿A qué le atribuye la crisis económica que vive el país? ¿Obedece a una ineficiencia del gobierno?

Es la consecuencia de un manejo de los intereses que dominan en el gobierno, los intereses financieros. No les importa si esto les afecta a la industria, ni qué hablar a los trabajadores. Él lo que quiere resolver es una crisis que tiene el capital financiero, que son ellos mismos, porque Argentina no puede pagar la deuda. Sacrifican al país para pagarla. Por eso dicen que no hay que caer en el dafault, porque los perjudicados serán ellos. Tienen miedo a que no se pueda pagar la deuda, por eso recurren al FMI. Con esto quiero decir que el nuevo gobierno de Brasil enfrenta problemas enormes y los quiere resolver a lo Macri. Y el ejemplo demuestra que con esas políticas, no se resuelve.

Pese a la situación que describe, Cristina y Macri polarizan el escenario político, hasta ahora no aparecen otras opciones a ese nivel.

A: Ellos polarizan bajo, no es que están 45 a 45. Hay una caída en la imagen de Macri y Cristina no levanta mucho. Ninguno ganaría en primera vuelta y hay un agravante: podría llegar a haber otros macristas y otros peronistas que no le ganarían ni a Macri ni a Cristina, pero les sacan votos. Es el panorama que tenía Brasil. Las fuerzas tradicionales en medio de una gran crisis.

P: ¿Ve posible que tras la elección de Bolsonaro en Brasil, se produzca un efecto dominó? ¿Eso le quita oportunidades a la izquierda?

Yo creo que las acrecienta. A nadie le gusta el fascismo. Si el país está en un impasse como estaban ellos, la gente dice otro facho aquí no, dos fachos juntos no. Además ya tuvimos la dictadura, 30 mil desaparecidos… Argentina tiene una vacuna que todavía sigue funcionando. Si los partidos tradicionales no pueden dar una salida, vamos a buscar a la izquierda, que además presenta un programa de cómo luchar contra el fascismo. El fascismo son estos grupos de choque que van a un hospital para que a una mujer no se haga un aborto que no es punible, porque está amenazada la salud de la mamá. Van y atacan los actos de las mujeres. La Iglesia arma grupos de choques para que no se enseñe educación sexual, pero tienen a los curas de Salta en un caso de pedofilia y lo quieren tapar. En las elecciones de 2013, el obispo de Salta dedicó homilías para atacar al Partido Obrero y a esa elección la ganamos.

P: ¿Cómo analiza que tras la victoria del Partido Obrero en 2013 haya ocurrido una caída en 2015?

A: Ya nos pasó, nosotros no tenemos crecimiento rectilíneo. Cuando ganó Urtubey por primera vez nosotros caímos. Gente que había votado al Partido Obrero lo hizo por Urtubey, porque venía con el discurso de Cristina. Después cuando la gente lo vio andar a Urtubey tuvimos una subida. En el 2013, la cuestión era quién toma el comando del gobierno kirchnerista en retirada y no se sabía.

En el 2015 ya hay dos bloques: Macri y Scioli. Ellos nos arrinconaron en el escenario político haciendo que muchos votos nuestros fueran para otro lado. Ahora no, y de nuevo hay una crisis. Si ellos logran armar una polarización real, que se sienta, no vamos a crecer mucho. Si no lo logran, el Bolsonaro de 2019 será el frente de izquierda; entendiendo por Bolsonaro no que nosotros somos fachos, sino lo que viene de fuera.

P: ¿Cuál es la propuesta de la izquierda para salir de esta crisis?

A: El primer problema es terminar con la deuda externa, que es impagable. Además es una deuda usurera. Si usted va a un tribunal internacional le dicen que usted tiene razón. Cuando se fue Isabel Perón y vino Videla, debíamos 4 mil millones de dólares, hoy debemos 400 mil millones de dólares. Esa deuda nos llevará 50 años pagarla, lo cual significa que hay que laburar no para consumir sino para pagar la tarjeta de crédito argentina.

P: ¿Qué proponen para reducir la inseguridad?

A: Nosotros hemos tenido sobre este tema una posición. En la izquierda siempre nos hemos tomado muy en serio. La inseguridad en los barrios es brutal, en los lugares donde estamos nosotros. Los diarios no dicen todo lo que pasa en los barrios. Los narcos mantienen una complicidad con los policías, ese es el problema. Entonces, si no se barre con este régimen de represión policial actual y no se reformula todo eso, está perdido. Los narcos en todos los lugares que prosperan están infiltrados en el aparato del Estado.

P: ¿Proponen cambiar la Policía?

A: Sí. La Ciudad de Buenos Aires no tenía Policía, estaba la Federal. Yo estuve en contra, pero dije si vamos a hacer una Policía de la Ciudad, no metamos a la Federal. Hagamos un nuevo reclutamiento. Que las asociaciones de derechos humanos recluten a los nuevos policías. Luego que no sea vertical, porque el verticalismo hace que muchos comisarios manejen los adicionales. Ahora usted se lleva bien con el jefe, le dan y si no, no. Y si se lleva bien y se lo dan, a lo mejor el otro le pide un porcentaje. Después está el problema de los bancos. El dinero de los narcotraficantes no vale nada hasta que lo lavan. Y el sistema bancario está apto para eso. Dicen que hay ley antilavado, pero aquí Macri el año pasado hizo un blanqueo, y lavaron.

P: El Gobierno anunció que los militares ayudarán a combatir el narcotráfico ¿Qué opina?

A: Estoy completamente en contra. Esa es la doctrina que tiene Estados Unidos para América Latina. Ahora que no luchan contra el comunismo, quieren dedicarse a luchar contra el narcotráfico. La lucha contra el narcotráfico es una lucha urbana. El Ejército toma el control de las ciudades y en el futuro usted no podrá hacer una protesta social.

Pero desde el Gobierno nacional aseguran que no estarán en las calles, sino en la frontera…

Bueno no se puede separar una cosa de la otra. Una vez en un debate en Santa Fe, se planteó que la droga entraba por el río Paraná, entonces no es un problema de frontera. Si el Ejército se mete en la lucha contra el narcotráfico, va a quedar involucrado en el control social y urbano, y ese es el propósito, terminar peleando contra el pueblo. Y volvemos a la dictadura.

P: Cree que ante la mala imagen que tiene Macri están tratando de medir a Eugenia Vidal para la presidencia ¿Cómo la ve a ella?

A: Pareciera que fuera un operativo tardío. Macri se jugó mucho en no querer hacer ninguna clase de alianza con nadie, en el entendimiento de que los aliados se lo iban a tragar. Entonces, él, Peña y Durán Barba defendieron el núcleo duro. Negociamos con todo pero no le damos acceso a nadie. Entonces se ha formado dentro de Cambiemos una oposición: Frigerio y Monzó, que dicen que se debe hacer un acuerdo porque no van a volver a ganar las elecciones. Con lo que hizo con la economía, perdió el aura que decían que tenían. Decían: Aquí están los que saben, derrotar la inflación… una boludez. Y esta es la inflación más alta de la historia. Entonces hay una quiebra. Por eso, yo exhorto a la izquierda a que salga adelante, aunque no le parezca que es su momento, porque es su momento.