NO ES LO QUE PARECE

NO ES LO QUE PARECE

nota publicada en: https://prensaobrera.com/politicas/53253-

Cuando se considera la realidad social de Córdoba, la suma del 85% de los votos que obtuvo el bloque de De la Sota y la Alianza resulta completamente absurda. Pero si lo logró ello obedece a que pudo mantener bajo su control las opciones políticas de la provincia en el corto plazo que antecedió a las elecciones. Por esta misma razón tambien triunfó el bloque de De la Sota, que contó con la preferencia de la gran industria instalada en la provincia y que se expresó simultáneamente en el apoyo de la Ucede, del menemismo y de la Iglesia, y en el apoyo vergonzante de Cavallo (que quiso pero no pudo meter a Acción por la República en las listas de la oficialista Unión por Córdoba).

 

“Las tormentas ya vendrán”

Desde el 20 de diciembre del año pasado, cuando De la Sota ganó la Gobernación, se dejaron de tomar medidas de ajuste por parte del gobierno, a pesar de que habían sido reclamadas con insistencia por las patronales y el Banco Mundial. La explicación de esto es que el derrumbe del gobierno radical de Mestre, combinado con una intensa agitación en los hospitales y en los colegios y crecientes conflictos en la industria automotriz, amenazaban el control político de la provincia por parte del Estado. Córdoba podía convertirse en un Tucumán, Corrientes o Tierra del Fuego, pero por supuesto a otra escala.

Cuando en julio pasado, De la Sota asumió finalmente la Gobernación, se animó todavía más. Redujo, como lo había prometido, el impuesto inmobiliario; incorporó el presentismo docente al salario básico; y se estableció una recuperación de remuneraciones en el área salud, así como la efectivización de contratos y el otorgamiento de becas a residentes. El objetivo era desarmar los conflictos en estos sectores y poder llegar a las elecciones provinciales con condiciones para ganar la mayoría de la Legislatura y la intendencia de la capital.

Ninguna de estas medidas tiene un alcance especial, como tampoco las concesiones que tuvieron que hacer algunas patronales al recular en el despido de trabajadores en la industria automotriz. La anulación del presentismo, por ejemplo, no altera la remuneración de los docentes secundarios, mientras que en la práctica se reemplaza la obligación del presentismo por una disciplina impuesta por la colaboración de la burocracia del sindicato con el gobierno.

Otra demostración de la falta de recursos profundos del gobierno fue el ‘plan Joven’, una especie de pasantía por 150 pesos, que tiene la pretensión de resolver la desocupación en la juventud. Pero todo esto marcó un cuadro de concesiones y logró una tregua que contrastaba con los ajustes y los conflictos extraordinarios en las restantes provincias y en el pasado reciente en Córdoba, cuando hubo que emitir bonos para pagar los salarios.

Este operativo de control, que ninguna fracción patronal denunció, porque era consciente de su finalidad; permitió al delasotismo ganar una serie de intendencias en las semanas previas al último comicio y explica el resultado del 10 de octubre. Como lo dice el corresponsal de Clarínen Córdoba: ”La decisiones ‘impopulares’, que ningún gobierno puede evitar, se agendaron para después de la elección. Las tormentas ya vendrán” (11/10).

 

Se viene, se viene

“Ahora comienza el verdadero gobierno”, dice La Mañana de Córdoba (11/10). ”De la Sota, agrega el diario, deberá atender a reformas más profundas y estructurales. Entre ellas están las privatizaciones de Epec (energía), el Banco de la Provincia, Lotería y —posiblemente— la obra social Ipam”. Tambien anuncia un programa de retiros voluntarios para la administración pública. Es la‘vieja’ política, que nunca llegó a irse. Por la venta de Epec y la Lotería esperan recaudar 1.200 millones de dólares para tapar los agujeros fiscales, y por la privatización del banco aspiran a recibir como compensación ‘créditos blandos’ del Banco Mundial (La Mañana, 23/9).

Es que De la Sota ‘bancó’ hasta ahora sus concesiones incrementando la deuda pública —con la garantía, para los especuladores, que luego largaría una orgía de privatizaciones—. La Gobernación y los municipios le deben a la Caja de Jubilaciones nada menos que 926 millones de pesos. Con relación a la Obra Social, la deuda es de 11 millones de pesos (La Voz del Interior, 21 y 23/9).

Pero lo que se viene no son sólo las privatizaciones mencionadas. El gobierno pretende privatizar el cobro de la deuda tributaria, lo cual, más allá del negociado que implicará para sus beneficiarios, significará una ola de juicios con su secuela de pedidos de quiebra y embargos, que borrará para siempre del recuerdo la rebaja del impuesto inmobiliario. También para hacerse de efectivo, De la Sota prevé titularizar las viviendas otorgadas por Fonavi y convertir la deuda hipotecaria de los beneficiados con el Estado en una deuda hipotecaria con los bancos, que pagarían por esa transferencia recibiendo un título del Estado a suculento interés. Ni qué decir que la ejecución de los morosos por parte de los bancos será mucho más implacable que la que podía realizar el gobierno, el cual se ahorra además el conflicto político-social correspondiente. En relación con la Obra Social, se arancelarían sus servicios a través de diferentes ‘planes de atención’, lo que provocará un encarecimiento extraordinario de la salud (La Voz del Interior, 21, 23/9 y 11/10). Sería el prefacio de su privatización.

 

Nuestro balance provisional

En la caracterización adecuada de las elecciones de Córdoba, es necesario conservar el hilo de continuidad de la crisis política y de la lucha de clases. Las elecciones no son un acto de evaluación ideológica de los votantes sino que reflejan una lucha política cuyo curso hay que saber determinar. En este caso, no cierran una etapa ni siquiera comienzan una; han sido un intervalo entre la crisis anterior, que acabó con Mestre, y la próxima, con De la Sota. La burguesía trata de darse los medios para un ataque en gran escala contra las masas, que deberá conjugarse con una política a nivel nacional, pero hasta ahora estos medios son precarios y una desilusión popular con el delasotismo desatará una reacción de luchas más fuerte que las que condenaron a Mestre y que obligaron a De la Sota a conceder y pactar, porque no se animaba todavía a otra cosa.

En este marco deben interpretarse los 12.000 votos del PO, que repiten los de 1998, pero están abajo de los 32.000 de 1997. En la comparación con 1998 se manifiesta un retroceso en la capital, donde la polarización fue mayor, y un crecimiento en el interior de la provincia. Hubo poco corte de boleta para el PO, pero en casi todos los casos fue de gente que votó a De la Sota, o sea, muy probablemente, de trabajadores peronistas. El marco político de la elección provincial no se repite para las elecciones del próximo 24 de octubre, lo que permitirá observar las tendencias más amplias del electorado y hasta podría indicar con más claridad cómo se posicionan políticamente los trabajadores frente a las crisis que se avecinan. Por eso todo el Partido Obrero redoblará su campaña política en los diez días que restan, para que el electorado obrero que se aleja de Duhalde y el de la clase media que rechaza el sometimiento del Frepaso a la UCR, se desplace enérgicamente hacia la izquierda.

 

El monseñor trucho

El entregador, vía Cavallo y Primatesta, de la lucha contra Angeloz, el burócrata de la Cta, Bazán, fracasó sin atenuantes, pero no porque no colmó su aspiración de cobrar una dieta como diputado provincial, cabalgando gratuitamente sobre las espaldas de los militantes del Mst, del Partido Comunista, de Patria Libre y de una docena de grupos izquierdistas que lo apoyaron. Ni como secretario general de la central del millón de afiliados, logró juntar más votos que los que obtuvieron sus auspiciantes en las últimas elecciones. El beneficio que recibió del corte de boletas, provino de los votantes de la Alianza.

El fracaso de este bloque anti-revolucionario en el propósito de remontar su constante retroceso mediante el apoyo de la burocracia y el dinero gastado generosamente en publicidad que le entregaron los ‘cooperativos’, va a poner de manifiesto, de aquí en más, que el propósito de su formación no fue zafar de las elecciones en forma oportunista sino aprovechar la ocasión para el oportunismo que permiten las elecciones, para formar un bloque centro-izquierdista con la pretensión de ocupar el lugar dejado vacante por el Frepaso, si es que éste realmente dejó alguna cosa, incluso un lugar vacante.

En el corto plazo de diez días, los amigos que formaron la Unidad Popular de monseñor Bazán, enfrentan la pesadilla de ir escrupulosamente divididos a las elecciones y, lo que es peor, sin el apoyo del sacerdote ungido por ellos mismos. Lo que saquen demostrará que para ellos la llamada unidad es un simple mecanismo de supervivencia electoral y no lo que debería ser, un medio para la lucha más enérgica posible de las masas contra el régimen de explotación imperante.